“Viajar para sanar”, una frase que vuelve a mí cada vez que pienso en cómo el turismo está recuperando su sentido más profundo: conectar, cuidar y transformar. No viajo solo para descubrir lugares nuevos; viajo para entenderlos, para dejar algo bueno atrás. Durante años, la sostenibilidad fue el techo del sector. Reducíamos el consumo de plástico, respetábamos el entorno, promovíamos prácticas responsables, y con eso parecía suficiente. Pero el mundo cambió. Hoy enfrentamos un planeta herido, con crisis climáticas, pérdida de biodiversidad y desigualdades acumuladas. En esta realidad, ya no basta con “no dañar”: tenemos la responsabilidad —y también la oportunidad— de sanar. Por eso me inspira el turismo regenerativo, una corriente que va más allá de la sostenibilidad y propone devolverle al entorno más de lo que tomamos. No es un concepto teórico ni una palabra de moda. Es una forma distinta de viajar que invita a restaurar ecosistemas, revitalizar comunidades y fortalecer culturas locales. Me gusta pensar que el viajero deja de ser un espectador para convertirse en un aliado, en alguien que aporta, aunque sea a pequeña escala, al bienestar de un lugar. Lo que más me llama la atención de este movimiento es su mirada integral. No se trata

Viajar y descubrir destinos es apasionante, pero estar en una feria global de turismo es vivir el corazón mismo de la industria. Es entrar a un espacio donde se cruzan culturas, innovación y negocios en tiempo real. En otras palabras: es un “mercado mundial” en el que todos hablamos el mismo idioma, el de los viajes y las experiencias. Para quienes invertimos y creemos en el turismo como motor de desarrollo, estos eventos no son opcionales, sino una cita obligada para conectar, aprender y abrir puertas que transforman proyectos en realidades. Participar en estas ferias internacionales genera beneficios que van mucho más allá de una tarjeta de presentación. Permite crear conexiones de alto valor con turoperadores, inversionistas, proveedores tecnológicos y destinos de todo el mundo. Además, te ofrece visibilidad internacional, al posicionar tu marca frente a medios especializados y compradores estratégicos. Y lo más importante, te brinda la oportunidad de ponerte al día con las tendencias que están transformando la industria, desde el turismo regenerativo hasta la digitalización, la inteligencia artificial y las experiencias inmersivas. Entre los eventos más relevantes destacan FITUR (Madrid), gran punto de encuentro del mundo hispanohablante y europeo; ITB Berlín, la feria más grande y global en volumen

La pandemia dejó cicatrices en la economía global, pero también una lección clara: el turismo no solo se recupera, sino que se reinventa con una fuerza imparable. Lo que muchos vieron como un sector frágil hoy emerge como un motor en la economía, listo para superar récords. En palabras de Julia Simpson, directora ejecutiva del World Travel and Tourism Council (WTTC), en 2025 el turismo aportará US$11,7 billones al PIB mundial y generará 371 millones de empleos. Desde mi interés por el desarrollo del sector turístico, me es difícil ignorar el impacto que esto representa. Los datos no solo evidencian la resiliencia del turismo tras los desafíos recientes, sino que también revelan señales de múltiples oportunidades para quienes sepamos aprovecharlas. Un nuevo panorama turístico: Tradición vs. Disrupción Los destinos clásicos siguen dominando, pero el verdadero momentum está en los mercados emergentes: Asia-Pacífico: Tailandia, India y Japón no solo recuperaron niveles prepandemia; están redefiniendo el turismo cultural con experiencias inmersivas. América Latina: El Salvador (con un +206% de crecimiento en ingresos turísticos, según la Organización Mundial del Turismo) y Brasil han usado palancas inteligentes: desde certámenes globales como Miss Universo hasta carnavales tradicionales que convierten fiestas locales en imanes de divisas. La clave no es

En los últimos años, hemos sido testigos del crecimiento vertiginoso del turismo, posicionándose como uno de los sectores de mayor expansión, solo superado por la tecnología, que está siendo potenciado aún más por el avance exponencial de la inteligencia artificial. Como lectores habituales sabemos del impacto económico del turismo y su influencia crucial en la sostenibilidad. Sin embargo, hoy quiero explorar un tipo de turismo que está ganando cada vez más relevancia: el turismo regenerativo. Este enfoque va más allá de ser precisamente sostenibilidad, buscando no solo mitigar el impacto ambiental, sino también contribuir activamente a la restauración y mejora del medio ambiente. El turismo regenerativo se distingue por sus actividades diseñadas no solo para reducir el impacto negativo del turismo convencional, sino también para fortalecer la resiliencia ambiental frente al cambio climático. En respuesta a los desafíos actuales de la industria turística, este enfoque emerge como una opción necesaria y responsable. Un ejemplo destacado de este modelo es el Proyecto The Good Concierge, presentado en el portal labuenahuella.org, donde se destaca a Víctor Fernández Morales como Co-Fundador y Director del Proyecto. El Resort Pula Golf en Mallorca se posiciona como líder en Hostelería Regenerativa Competitiva. Desde su fundación en 1996, el