Hoy asistimos a una transformación en la forma de viajar. Conocer un destino ya no se limita a recorrer sus principales atractivos o acumular fotografías, cada vez buscamos acercarnos a su cultura, comprender sus dinámicas y conectar con las personas que le dan vida. El viaje comienza a valorarse no sólo por los lugares que conocemos, sino por las experiencias que vivimos y lo que nos llevamos de ellas. De acuerdo con el informe 'The Latam Experiences Traveler' realizado por Arival y Phocuswright en colaboración con Civitatis, el cambio en las expectativas del viajero explica por qué el turismo de experiencias se consolida como uno de los motores de los viajes en Latinoamérica, una región donde la riqueza cultural y la biodiversidad ofrecen innumerables oportunidades para descubrir cada destino desde una perspectiva más cercana y auténtica. Desde una perspectiva analítica y de negocios, este giro responde a una exigencia del mercado por superar la oferta genérica. En un entorno saturado de opciones estandarizadas, la propuesta de valor de los operadores, cadenas hoteleras y agentes de viaje ya no se sostiene únicamente en la infraestructura física o en las comodidades tradicionales. El diferencial competitivo se ha trasladado hacia la capacidad de diseñar vivencias