En la alta cocina, el verdadero valor ya no parece estar únicamente en la sofisticación técnica o en los ingredientes más exclusivos del mercado, sino en la capacidad de reinterpretar aquello que durante años fue ignorado. La gastronomía contemporánea está empezando a mirar hacia atrás para construir el futuro, revalorizando productos locales, recetas tradicionales y conocimientos que parecían destinados a desaparecer. En mi opinión, este cambio responde a algo más profundo que una simple tendencia culinaria. Existe una necesidad creciente de reconectar la cocina con el territorio, la memoria y el origen. La autenticidad —más que la rareza— empieza a convertirse en una nueva forma de lujo. El caso de México es especialmente interesante. Durante décadas, muchos ingredientes tradicionales quedaron relegados por razones económicas, estéticas o productivas. Variedades de maíz nativo, frijoles regionales, quelites, chiles endémicos o preparaciones ancestrales fueron desapareciendo lentamente de la vida cotidiana, desplazados por monocultivos, importaciones y sistemas diseñados para priorizar volumen sobre identidad. Sin embargo, iniciativas impulsadas por cocineros, productores y organizaciones como WWF —siglas de World Wide Fund for Nature— o Slow Food han comenzado a revalorizar productos como el pasilla mixe, el arí tarahumara o variedades locales de maíz y frijol, incorporándolos nuevamente en propuestas contemporáneas. Y

En la industria hotelera, la innovación y la adaptación son claves para mantenerse relevante y competitivo. Una de las tendencias emergentes que hemos observado, especialmente al mirar al 2023 y 2024, es la transformación de hoteles en verdaderos destinos gastronómicos. Según World Food Travel Association, se estima que el mercado global de turismo gastronómico tendrá un valor de $1.8 billones para 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 13.2% entre 2023 y 2025. Un claro ejemplo de esto se puede ver en México, un país reconocido por su rica diversidad culinaria. Este año, México ha sido destacado por la prestigiosa Guía Michelin, que ha decidido incluir a cinco destinos mexicanos - Ciudad de México, Nuevo León, Oaxaca, Baja y Los Cabos - en su repertorio por primera vez.  Además, Los Cabos está emergiendo como un claro ejemplo de cómo los hoteles pueden capitalizar esta tendencia, integrando experiencias gastronómicas de alta calidad en su oferta. En los últimos años, Los Cabos ha visto la apertura de nuevas propiedades de lujo de marcas reconocidas como St. Regis, Four Seasons, Park Hyatt, Soho House, Aman y Velas Resorts.  Estas propiedades no solo amplían el portafolio de alojamiento de lujo en la región, sino que